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Pautas
elementales para una sesión mediante tabla Oui-ja
1. Escoger un grupo de
personas serias, responsables y con deseos de lograr buenos
resultados. Es importante no hacer cambios en el grupo a menos que
sea la entidad quien así lo desee. El número debe oscilar entre tres
personas y seis, y bajo ningún concepto hay que realizar una sesión
en solitario ya que el peligro es evidente.
2. Antes de sentarse delante de la OUI-JA es conveniente conocerse y
relajarse, dejando fuera del grupo a los que no estén plenamente
convencidos o tengan problemas psíquicos.
3. Elegir un lugar tranquilo y en el cual no vayan a ocurrir
interrupciones ajenas. Si el experimento ha comenzado y alguna
persona tiene que salir o siente miedo, debe pedir permiso al médium
y éste al espíritu.
4. Prohibir el consumo de alcohol, tabaco o perfumes fuertes desde
una hora antes de la sesión, o mejor aún, no utilizar estas drogas
nunca en la misma habitación que se vayan a realizar periódicamente
las sesiones.
5. Poner una luz tenue, bien sea con una vela o mitigando la luz
solar cerrando las ventanas, procurando que ninguna luz fuerte
incida sobre la OUI-JA.
6. Elegir quién va a ser el Médium y procurar que permanezca en este
puesto varias sesiones. Solamente cambiarlo si así lo indica el
espíritu.
7. Utilizar como amuleto un talismán o medallón, relativo a personas
especiales o lugares en donde se hayan dado fenómenos extraños.
8. Tener a mano un cuaderno en el cual se apuntarán todos los
pormenores de las sesiones, con el fin de no incurrir en los mismos
errores en las sucesivas y, por el contrario, aprovechar todas las
experiencias que hayan dado resultado positivo.
9. Utilizar una grabadora que se conectará desde el comienzo al fin
de las sesiones, no solamente para recordar lo que allí se habló
sino para recoger sonidos que los seres humanos no podemos captar.
10. Una vez todo dispuesto los asistentes deberán poner el dedo
índice sobre la tablilla, platillo o copa utilizada, descansando
levemente la yema del dedo sobre ella. Se puede cambiar libremente
de dedo durante la sesión, si alguna persona se cansa.
11. El director comienza entonces a realizar las preguntas, aunque
es posible que en las primeras sesiones no se perciban movimientos
hasta los quince minutos. Paciencia, pues.
12. Las primeras preguntas deben ser simples: ¿Estás ahí? ¿Hay
alguien con nosotros? Cuando se logren los primeros movimientos, por
tenues que éstos sean, se le puede preguntar si quiere jugar o
participar.
13. Una vez que conseguimos que la entidad manifieste su interés en
nosotros (en caso contrario le preguntaremos porqué o si quiere
presentarnos a otra entidad que sí desee jugar), le pediremos que
realice movimientos sencillos: moverse a algún lugar, girar, etc.
14. Si los movimientos son demasiado ligeros (cosa frecuente en las
primeras sesiones) hay que tratar que nos explique el motivo. Lo más
normal es que sea algún miembro del grupo quien le perturbe y en ese
caso tendrá que desalojar la mesa, al menos de manera momentánea.
15. En el supuesto de que todo vaya rápido, en las primeras sesiones
deberemos poner más interés en conocer al espíritu que en pedirle
respuestas prácticas. Haciéndolo así cogerá confianza en nosotros y
colaborará fácilmente.
Una advertencia para estos casos:
No deje que en las primeras sesiones realizadas en casas de difuntos
se encuentre ningún familiar excesivamente impresionable; las
consecuencias podrían ser funestas.
Cuando el espíritu con el que deseamos contactar haya fallecido hace
muchos años o le queramos llamar desde algún lugar lejano al que
vivía, lo más probable es que tengamos que contactar con él mediante
un enlace; bien utilizando otra entidad, a quien pediremos sin
exigencias que nos haga el favor de contactar con la entidad
requerida, o bien utilizando ropa, algún objeto personal o incluso
una fotografía de la persona muerta.
Lo curioso es que en el caso de utilizar una fotografía la señal
funciona y sin embargo no ocurre lo mismo si utilizamos un dibujo.
La explicación está en que la película fotográfica registra las
formas y colores de algo real que impresionó el material sensible,
de igual manera que una huella dactilar impresiona el papel. Un
dibujo, por contra, refleja la mano del dibujante y su carácter,
nunca a la persona dibujada.
Una nota breve para quienes desean contactar con los espíritus
Algunos de ustedes ya habrán experimentado con estas técnicas y
seguramente estarán defraudados por los resultados, pues deseaban
ver y escuchar lo que tenían en su mente, no lo que podía ocurrir.
Pero el juego con los espíritus obliga a tener una mentalidad
concreta para aceptar lo inexplicable. Por ejemplo, si usted intenta
hacer algo para tener que trabajar menos no hay razón para que esto
suceda.
Lo cierto es que aunque se trata de un juego tiene grandes
posibilidades para la mente y el carácter. Nos enseña a comprender a
los demás, a los vivos y a los muertos, y nos facilita también el
contacto con otros tipos diferentes de caracteres y personalidades.
Pero debo decirle que si las cosas salen mal o no sale nada, es
posible que se deba a que está empleando una técnica para los
contactos errónea, pues cuando todo se hace bien no es fácil
sentirse defraudado y los resultados son maravillosos. Los fallos no
le suceden a usted solamente, pues le ocurren a todos los que no
tienen mucha experiencia, aunque también a los expertos.
Por alguna razón la mayoría de los participantes emplean palabras,
gestos o aditivos que no son adecuados, e incluso hay quien trae
utensilios que ha comprado en una tienda esotérica impresentable.
Por supuesto, si prefiere traer estas cosas extrañas puede hacerlo,
pero debe saber que probablemente interferirán en sus deseos y en la
posibilidad de establecer contactos.
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